sábado, 30 de abril de 2011

THOR

Resulta extraña la elección de Kenneth Branagh, actor y director excelente, como director de un blockbuster como Thor, otra peli más de héroes Marvel. Viendo la película la verdad es que uno reconoce a Branagh, hay ecos claros de sus gustos y sensibilidades, se centra más en los personajes y sus conflictos que en las peleas, contrariamente a lo que cabría esperar. También es cierto que no es Branagh al cien por cien, evidentemente la aparatosidad de efectos y demás acaba devorando al cineasta pero el resultado final de la película me parece más que bueno.

Decía el director que desde siempre le había interesado Thor y que incluso veía en él ecos de Shakespeare, en concreto las relaciones familiares entre padres, hijos, hermanos y sus rivalidades o desencuentros respecto al gobierno del reino. Apoyándose en la dicción y la presencia de Anthony Hopkins, Branagh construye desde su Odín una saga familiar enfrentada por el poder, un nuevo rey orgulloso que debe aprender desde abajo qué significa gobernar, y los malos de turno que resultan en este caso menos malvados que los que parecen ser los buenos.

En cuanto a la realización, nada que objetar, ya sabíamos que el director sabe filmar, aunque se pierda un poco en esos escenarios digitales tan extraños a la vista, tan feos por obra y gracia de las innecesarias 3D.


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