sábado, 28 de mayo de 2011

EL CASTOR

Durante la proyección en Cannes de la última película de Almodóvar se escucharon algunas risas en escenas que en principio no eran cómicas. Luego se le preguntó al director si su intención era la risa y respondió que no. Explico esto porque desde siempre la línea entre el ridículo y el drama más extremo siempre ha sido muy delgada. En el caso de la última película de Jodie Foster, la historia de un tipo deprimido que encuentra su otra voz en un castor de peluche, resulta admirable cómo la directora bordea esa línea sin caer en la farsa.

Jodie Foster es una gran actriz, no hay duda alguna, pero también es una buena directora. Sus trabajos anteriores ya tocaban el tema de la familia de manera agridulce y en El castor digamos que el drama es más crudo pero la historia no está exenta de ironía. Foster maneja a la perfección a ese juguete roto que es Mel Gibson, inmenso en su personaje, y las escenas que ambos comparten son excelentes y uno se queda con ganas de más.

El castor es una película muy recomendable, que hace que lo extraordinario se convierte en corriente y que te hace ver como normal que ese hombre desesperado pueda acabar de expresarse a través de un muñeco con acento british.

Mel Gibson nos gustará más o menos como persona pero lo cierto es que es un gran actor, como demuestra aquí y ha demostrado antes, y que aquí ultiliza una economía de gestos admirable. A su lado, Foster está magnífica, y tanto Anton Yelchin como Jennifer Lawrence están a la altura de tan extraordinaria pareja.

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