domingo, 12 de junio de 2011

HANNA

Joe Wright me sorprendió muy gratamente con Orgullo y Prejuicio y Expiación, películas de apariencia clásica pero de realización ágil y moderna. Lamentablemente no puedo decir lo mismo de sus dos películas posteriores, El Solista, y esta Hanna. La primera era un drama muy convencional y la película que es estrena esta semana es una especia de cuento de hadas negro aderezado con una banda sonora infumable y con una historia reducida a una mínima expresión.

Dejemos de lado el lamentable episodio que ocurre en la España más cañí, lo peor de Hanna es que suena a ya visto, un cruce extraño entre El pequeño salvaje, Nikita y las películas de Jason Bourne. Aunque el reparto hace lo que puede, en especial su protagonista y Cate Blanchett en plan bruja pirula, el guión no les da mucha cancha más allá de correr por todos lados y disparar a diestro y siniestro.

La película, con todo tiene algún momento interesante, pero no remonta especialmente gracias a una banda sonora que no pega ni con cola y que irrita más que otra cosa.

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