jueves, 23 de junio de 2011

MICMACS

Seguramente Jean Pierre Jeunet no volverá nunca a conseguir lo que logró con Amélie. Ni el público ni la crítica le perdonarán que no llegue al nivel de aquella película y ese seguramente ese es el problema del cine de Jeunet después de Amélie. Ni Largo domingo de noviazgo ni Micmacs llegan a emocionar o sorprender al espectador de la misma manera.

Micmacs es un retorno a lo que más conoce, ese mundo de personajes pintorescos, héroes extraños, escenarios coloristas, modos de cómic y de cine mudo. La historia de un pobre diablo al que una bala perdida coloca como ejecutor de una venganza contra dos empresas armamentísticas es la excusa para que el director despliegue su imaginería visual, apabullante, divertida, sorprendente pero que poco a poco va perdiendo gas. El problema está, creo, en un guión que se limita a retratar a esos personajes y sus acciones pero que no transmite emoción y que solo ocasionalmente hace asomar una sonrisa en el espectador.

Con todo, no es una propuesta desdeñable ni mucho menos, Jeunet sigue siendo un soplo de aire fresco en un cine últimamente muy prefabricado.

No hay comentarios: