sábado, 13 de agosto de 2011

EL CASO FAREWELL

Seguramente por más películas, libros y documentales que se hagan nunca conoceremos lo cerca que estuvimos de la aniquilación final durante los años de la Guerra Fría. En un mundo dominado por dos súper potencias empeñadas en saberlo todo de la otra proliferaron a ambos lados del llamado telón de acero un buen número de espías y agentes dobles.

El caso Farewell especula con la posiblidad de que un alto oficial de la seguridad rusa decidiera desvelar a un industrial francés la lista de agentes que la URSS tenía en suelo americano y la cantidad de secreto que su trabajo había reportado al régimen soviético. El ruso, más que un simple traidor, se declara un patriota empeñado en que todo cambie para que su país recupere realmente la grandeza de la que se vanagloria.

La película, de gran interés y muy entretenida, se centra en el aspecto más lúdico de la historia, la trama de espionaje, pero también en la vida familiar del espía ruso y el francés. El mérito de la historia es hacer creíble a ambos personajes y dotarles de una gran humanidad poniendo sobre la mesa a los que bien pudieran haber sido los auténticos protagonistas de la Historia, esos que no suelen salir en los libros de texto.

Por otro lado, sorprende el arrojo del cine francés para recrear la época y contar la historia de una manera ciertamente vistosa.

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