sábado, 24 de septiembre de 2011

NO HABRÁ PAZ PARA LOS MALVADOS

No sorprende que el director Enrique Urbizu haya hecho una película como No habrá paz para los malvados, teniendo en cuenta que es el firmante de películas como Todo por la pasta, Cachito y La caja 507. Tomando elementos de esas películas nos ofrece una historia de cine negro muy seca y directa, poco dada a florituras.

José Coronado encarna de manera excelente y con gran economía gestual a un policia cruce imposible entre Torrente y Jack Bauer, uno de esos tipos perdidos en la frontera entre la ley y el crimen, pero que conviene considerar como un elemento necesario para la lucha contra algo tan peligroso como el terrorismo. No es que la película reflexione demasiado sobre el papel de la policía o de cierta policía contra el terrorismo pero es a mi juicio un elemento más a considerar. En este sentido, Urbizu enfrenta el devenir de Santos Trinidad con el de la jueza protagonista, dos maneras de llevar una investigación con resultados dispares. La película habla también de las vías de financiación del terrorismo, de la poca comunicación entre diversos organismos policiales, de diversos retazos del 11-M.

Quien se acerque a la película acabará sabiendo poquito de sus personajes, algún retazo, algún momento revelador, pero los personajes, en especial el protagonista, acaban siendo bastante inescrutables. A pesar de ello, la historia, muy bien escrita, va encajando perfectamente y Urbizu sabe cómo crear una atmósfera creíble.

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