sábado, 26 de noviembre de 2011

UN MÉTODO PELIGROSO

Llevamos unas semanas es que los amantes del cine podríamos estar de enhorabuena pues nos han ido llegando películas de grandes directores. Vista ayer la de David Cronenberg y la semana pasada la de Roman Polanski creo que me quedo de largo con la propuesta de Lars Von Trier.

Un método peligroso llega de nuevo precedida por críticas extraordinarias, por comentarios elogiosos cosechados en diversos festivales. La verdad es que la película prometía mucho al contar con un gran director, recordemos sus últimos trabajos Una historia de violencia y Promesas del Este, y grandes actores. La historia también tenía su punto de interés, la relación entre dos padres del psicoanálisis, Freud y Jung, y el encuentro del segundo con una paciente rusa que se convertirá en su amante.

Todos estos elementos dan como resultado una película que pasa de puntillas por los aspectos más interesantes de la historia, que cuenta lo que sucede de una forma excesivamente fría y distanciada y que incluso desaprovecha a su reparto. No es ni mucho menos una mala película, el trabajo de los intérpretes y la realización de Cronenberg no dan pie a ello, pero en muchos momentos el espectador puede distanciarse de lo que pasa en pantalla. La película a mi juicio podía haberle puesto más pasión a la relación entre Jung y su amante y mostrar de otra forma, más interesante, el distanciamiento entre el maestro y un discípulo que no se conforma con seguir al pie de la letra el dictado de la autoridad. La película habla de represiones y es como si la misma película se reprimiera a conciencia.

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