sábado, 17 de diciembre de 2011

THE ARTIST

Es de agradecer que hoy en día el Cine sea aún capaz de sorprendernos y de maravillarnos. Entre tanta medianía y peli del montón de tanto en tanto surge esa joya que nos devuelve la ilusión por volver a una sala de cine. En los últimos tiempos la industria nos ha vuelto a sorprender con un paso hacia el futuro (el uso inteligente de la tecnología 3D) pero con THE ARTIST ocurre todo lo contrario. Una vuelta al pasado, al cine clásico, mudo, en blanco y negro, solo música, actores, una historia clásica... El cine que llamamos clásico y que hoy parece olvidado se convierte por obra y gracia de esta maravillosa película en una experiencia gozosa.



The Artist necesita que el espectador se implique, se acostumbre a esta forma de narrar ya olvidada, a la ausencia de la palabra, a los planos largos, al montaje pausado. Es cierto que los primeros minutos de la película pueden resultar algo complicados, no estamos acostumbrados, es normal. Pero inevitablemente uno se mete en la historia, empatiza con esos personajes que en el fondo nos hablan de nosotros mismos aunque estén hablando de cine dentro de cine, de cómo lo nuevo desplaza a lo viejo.

Una historia sencilla de gloria y fracaso, de amistad, de amor, brillantemente filmada, con unos actores que lo dan todo para transmitirnos solo con gestos y miradas todo lo que no podemos escuchar. Formidable resulta el desarrollo de la historia, como ese actor de cine mudo acaba aceptando que su tiempo tal vez ya ha pasado y que la chica que solo era su admiradora está destinada a relevarle.

Mención especial para la banda sonora, indispensable en un producto de este tipo. Si resulta admirable la composición original, otro personaje más de la historia, brillante es el uso que hace de temas preexistentes. Me maravillo cuando, hacia el final se emplea el tema de amor de Vértigo. Carne de gallina. Hay que vivirlo.

En suma, una de las películas del año. Sin duda. Sin peros. Hay que verla y disfrutarla, sabiendo lo que es. Tanto da que sea muda o en blanco y negro. Caeréis irremediablemente ante su encanto.

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