domingo, 15 de enero de 2012

LA CHISPA DE LA VIDA

Estoy de acuerdo con Santiago Segura que afirmaba, mientras hablaban de Muertos de risa en TVE, película a reivindicar, que La chispa de la vida es la mejor película de Alex de la Iglesia. Y es que a De la Iglesia alguien debería decirle que menos es más y en el caso del cine esta máxima se cumple casi siempre. La chispa de la vida se diferencia del resto de la obra del cineasta vasco en la emoción, emoción que provoca en su parte final con muy poquitos elementos.


De hecho toda la película se construye con poco. Un hombre en paro desesperado por conseguir un trabajo. Un accidente. Unos medios de comunicación ávidos de carroña y dispuestos a pagar lo que sea. Una familia que, pese a todo, se mantiene unida. Con estos mimbres se construye la trama, con un guión que no es obra del director, a lo mejor este es otro elemento que hace grande a la película. La historia personal del protagonista, un tipo corriente, podría ser cualquiera de nosotros, y la sensación de fracaso que le lleva a aliarse con el diablo para sacar provecho para su familia de sus desgracia, se combina con una crítica a esos medios de comunicación que han hecho de la carroña y de la explotación del dolor su forma de vida.
Y nos lo cuenta con todo un acierto en el reparto. Confieso mi recelo ante la presencia de José Mota y de Salma Hayek. Y aplaudo el arrojo del director y el buen trabajo de ambos actores, perfectos y, sobre todo, haciendo creíbles a sus personajes.



Al director o al guionista le reprocho el trazo demasiado burdo en algunos momentos a la hora de dibujar a ciertos personajes como el directivo de la cadena de televisión. En el contexto extremadamente controlado del resto de la película creo que no era necesario. Es en ese control, esa forma directa, sin estrambote ni aspavientos, donde De la Iglesia acaba creando la que, como decía, es para mí su mejor película.

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