sábado, 14 de enero de 2012

MILLENNIUM: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

Quien haya leído las novelas o visto las películas suecas de la saga Millennium no se llevará demasiadas sorpresas al ver la versión USA. A nivel argumental la película difiere poco del libro y, como sus predecesoras, se ve obligada a dejar fuera algunas tramas y personajes. Aún así la duración de la película, dos horas y cuarenta, se me hizo un poco excesiva ya que como lector de las novelas ya sabía por dónde iban los tiros, y nunca mejor dicho.



Buena parte de la crítica se ha rendido ante David Fincher, director que siempre he considerado un poco sobrevalorado. No dudo de su capacidad para poner en escena sus historias pero creo que el cine es algo más, lo que distingue a las grandes películas de las buenas películas es la emoción y en Fincher no suelo encontrarla. Dicho esto lo que diferencia a esta película de las suecas es su realización. La puesta en escena de Fincher, los recursos que emplea para contarnos una historia que algunos ya conocemos bien es excelente y sorprendente en más de una ocasión. La película se sigue muy bien y resulta entretenida gracias a ese trabajo de cámara, montaje y banda sonora. Es, a mi juicio, el principal valor de la película que, sin embargo, no acaba de ir más allá de lo escrito por Larsson. Echo en falta un poco más de riesgo en la adaptación, una vuelta de tuerca más sobre los personajes y sobre la historia.


Si en las novelas la narración se enriquece mucho cuando aparece el personaje de Lisbeth Salander ocurre lo mismo en la película. Aunque Daniel Craig está bastante mejor que en anteriores papeles es Rooney Mara quien se lleva el gato al agua, teniendo en cuenta que tiene el personaje más agradecido, el que le permite lucirse más. Compone una Lisbeth a medio camino entre la fiereza y la fragilidad que realmente deja huella.

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