sábado, 7 de enero de 2012

A propósito de Sherlock

Acaba de estrenarse la segunda temporada de Sherlock, una serie de la BBC que recupera a los personajes de Conan Doyle pero adaptados a la época actual. Para los que no conocéis la serie, como casi siempre maltratada por las televisiones en España, Sherlock Holmes se enfrenta a los misterios de siempre con la ayuda del doctor Watson y haciendo uso de las nuevas tecnologías. De hecho el propio Watson escribe un blog, sustituyendo así al diario que utilizaba en las novelas.


Tras una primera temporada magnífica en la que se nos han presentado a los personajes, los escenarios, las tramas, la segunda ha arrancado de manera explosiva. No es tanto un capítulo más de una serie de televisión, es una película de 90 minutos con todas las de la ley, tal es su nivel de realización y la fuerza de su trama y de sus personajes. Solucionado el sorprendente final de la primera temporada, con la aparición de otro personaje clásico de las novelas, el profesor Moriarty, Holmes se las ve en este episodio con otro personaje habitual, Irene Adler, LA mujer, la única capaz de vencerle.

Viendo la serie, disfrutando con ella, me dio por pensar en cómo el cine y la televisión han adaptado novelas u obras de teatro. Podría decirse que el público se divide en dos grupos: los que quieren ver solo lo que han leído, sin añadidos ni distorsiones o los que quieren ver algo más, un nuevo enfoque del material original.


Personalmente apuesto por la segunda opción siempre que la reinvención no traicione el espíritu del original. Para ver lo mismo que he leído no me interesa ir al cine o ver una serie. Kenneth Branagh hizo un Hamlet extremadamente fiel al texto y al aliento de la obra de Shakespeare pero cambió la ambientación clásica. Romeo y Julieta también ha tenido muchas adaptaciones que se apartaban de la norma, como la versión con Di Caprio y Claire Danes. La versión de Orgullo y Prejuicio con Keira Knightley era también muy fiel al original pero lo actualizaba de manera notable. JJ Abrams se apartaba un poco de un material original en este caso televisivo y cinematográfico en su Star Trek.


Son solo algunos ejemplos, hay muchos más, por ejemplo la versión de Spielberg y Jackson de Tintín, un Indiana Jones colorista pero que en nada reniega del original. ¿Acaso preferimos la adaptación plana y fiel de las pelis de dibujos animados?

Con todo esto quiero reafirmar mi posición pero está claro que los amantes de las obras originales que prefieran una adaptación seguidista también tienen sus argumentos. Como decía, prefiero la variación, y, volviendo a Sherlock, cuando está tan bien hecha y con tanto respeto hacia el original uno no puede más que aplaudir.

2 comentarios:

Juari dijo...

Es la mejor serie de detectives que han hecho. Una adaptación moderna pero a la vez fiel del clásico personaje.
Una apuesta arriegada por parte de la BBC con un personaje tan manido que les ha salido redonda: personajes, tramas, giros inesperados, sospresas... lo tiene todo. Difícil de superar por no decir imposible. A mi, que me he leído todas las novelas orginales, me ha fascinado.

Sr.Cine dijo...

Yo, como lector de Holmes, estoy muy contento porque combina el espíritu del personaje con la modernidad perfectamente.