viernes, 2 de marzo de 2012

LUCES ROJAS

En El truco final Christopher Nolan nos advertía que teníamos que estar muy atentos para no perdernos detalle pero tampoco debíamos confiar demasiado en nuestra percepción ya que el cerebro no es un instrumento fiable y a veces solo vemos aquello que queremos ver. Aquella película sobre dos magos y su empeño por realizar el truco definitivo, el que otorgaba el prestigio absoluto, puede verse como una inspiración para Luces Rojas de Rodrigo Cortés. Desconozco si esta ha sido una de las fuentes de la historia pero a mí, viendo la película, me venía aquella a la mente.


En este caso es una pareja de investigadores los que se dedican a descubrir el truco, el engaño oculto detrás de los supuestos psíquicos, aquellas personas que creen tener poderes o que directamente engañan para hacernos creer que los tienen. Cortés nos enfrenta desde la primera escena al planteamiento racionalista de la pareja y nos va introduciendo en la historia, con ecos de sus propias vidas y el peso del pasado, hasta que entra en escena el personaje de Robert De Niro, la gran estrella de este mundo de supuestos embaucadores. A partir de ahí el espectador asiste a diversas sorpresas a la vez que se cuestiona sus propias creencias.

El planteamiento de la peli me parece tan ambicioso como exageradas sus expectativas. Seguramente es culpa de todos pero yo esperaba más, mucho más de la peli. No me inquieta, no me cuestiona nada, me deja bastante indiferente, me parece que poco a poco su desarrollo hace que la trama se desinfle y acabe perdiendo la fuerza que inicialmente prometía. La pericia del Cortés director y montador no es suficiente para que la película me resulte realmente grande.

En cuanto al reparto, gran reclamo del filme, se puede decir que también supone una pequeña decepción. Es cierto que tanto Sigourney Weaver como De Niro tienen la oportunidad de hacer papeles de más calado que sus últimos trabajos, y de hecho ellos están bien, pero, una vez más, me sabe a poco, quiero ver más de ellos y no lo que acaba dándome la película.