jueves, 5 de abril de 2012

GRUPO 7

La ciudad de Sevilla durante los años previos a la Exposición Universal de 1992 es el escenario en el que se mueven un grupo de policías de métodos expeditivos cuyo objetivo es acabar con el tráfico de drogas en el centro de la ciudad. Este grupo está compuesto en su mayoría por agentes veteranos y un policía novato que irremediablemente se verá atrapado por el lado más oscuro de la profesión.

Alberto Rodríguez nos ofrece con estos mimbres una película poderosa, bien rodada, en especial sorprende la forma en la que están filmadas las persecuciones, que se mueve entre la verosimilitud, el retrato del juego cotidiano entre policías y delincuentes, y el exceso y que tiene su mejor baza en un reparto muy completo. La presencia de actores poco conocidos para el gran público refuerza la composición de sus personajes y los actores más populares les completan. Lo único malo de la película es que a los actores a veces no se les entiende, algo que ya parecía superado en el cine español.


De Mario Casas uno no espera demasiado pero hay que reconocer que hace un buen trabajo, en general bastante convincente. Pero es Antonio de la Torre quien se acaba llevando el gato al agua con un personaje que calla más que dice pero que se convierte en una presencia poderosa en la película.

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