lunes, 30 de abril de 2012

MARTHA MARCY MAY MARLENE

No insistiré en cómo la crítica convierte a menudo a películas la mar de corrientes y/o anodinas en obras maestras no se sabe bien por qué extraños motivos. La película que nos ocupa puede ser una de ellas. Partiendo de la base de que no es una mala película sí considero que se queda a medias, que no ofrece nada realmente extraordinario y que no va más allá de la premisa inicial o, si avanza, lo hace poco.


La película es la historia de una joven que escapa de una secta. Desde que entró en esa comunidad peculiar su individualidad quedó diluida y le obligó a adoptar otro rol. Una vez se libera de esa secta deberá intentar recuperar su lugar en el mundo comprobando lo complicado que es encajar en la vida cotidiana de nuevo. De ahí el título de la película, esa combinación de nombres que obedecerían a esos roles que se ve obligada a adoptar.

Más allá de la premisa, de la denuncia hacia el poder alienante y en ocasiones criminal de las sectas, también del retrato de una sociedad en teoría normal cargada de prejuicios y de valores equivocados y egoístas, lo más destacable de la película es la interpretación de su protagonista y la labor de realización de su director que se esfuerza en hacer avanzar la trama gracias a los movimientos de cámara calculados.

Lástima que a un servidor la propuesta le aburriera y no le llegara a emocionar o impactar en ningún momento.

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