sábado, 22 de septiembre de 2012

A ROMA CON AMOR


Si uno ha seguido la trayectoria de Woody Allen en los últimos años no se sorprenderá al comprobar que A Roma con amor es una película flojita, de las peores de su director. Sin llegar a la maldad absoluta y el despropósito de Vicky Cristina Barcelona, la película, a pesar de algún momento simpático, de un tono amable, se empeña en contarnos diversas historias de la supuesta vida en Roma que no tienen el más mínimo interés.
Allen lleva últimamente viajando por toda Europa buscando financiación para sus películas y de esa necesidad nace la opción de filmar en diversas ciudades europeas. Así que sus películas, más allá de unas historias más o menos inspiradas, siempre presentan una habitual colección de postales turísticas de la ciudad en cuestión. En A Roma con amor curiosamente no hay esa habitual colección de postales, o no tantas.
El problema son las historias. Arrancan bien pero rápidamente se van perdiendo, se hacen repetitivas y aburridas. Tampoco son historias que arrancan excesivas carcajadas y sus vueltas sobre el amor o la fama no acaban de funcionar.
Otro elemento negativo de la película es su reparto, No se cómo escoge Allen al reparto pero aquí hay actores que hacen muy malas interpretaciones, no se si porque están mal dirigidos o porque directamente son malos (como los actores italianos) Lo mejor acaba siendo la gracia de Roberto Benigni, la presencia de Alec Baldwin, alguna mueca del propio Allen y poquito más. Solo falta en algunos momentos que aparezca Alvaro Vitali (Jaimito) y alguna canción de Raffaella Carra.

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