domingo, 23 de septiembre de 2012

MÁTALOS SUAVEMENTE



De Andrew Dominik, director de Mátalos suevamente, recuerdo haber visto con una mezcla de fascinación y aburrimiento su anterior trabajo El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford. A pesar del ritmo lento de la película confieso que me cautivó lo bastante como para no tener un mal recuerdo de aquella experiencia. Otra cosa sería volverla a ver, no se si la aguantaría entera.

De Mátalos suavemente puedo decir que me gustan un par de escenas, muy bien rodadas, pero el resto me parece mortalmente aburrido. La película no empieza mal, presentando a unos ladrones de poca monta con sueños de grandeza que acaban dando el palo a la gente equivocada. Como suele pasar las cosas no les saldrán cómo habían planeado.

La película parece querer ser un vivir cada día de los mafiosos de medio pelo porque no hace más que empeñarse en mostrarnos sus interesantísimas conversaciones en todo tipo de lugares, especialmente en coches. A un servidor le cansa un poco bastante esa palabrería y echa en falta que alguien le hubiera dicho a Dominik que no tiene por qué ser un reflejo del peor cine de Tarantino o los Coen. Tampoco me parece muy hábil la forma en que aprovecha al buen reparto dejando en muy poquita cosa los papeles de actores como Richard Jenkins, Sam Sephard o Ray Liotta.

Estas aventurillas de los rateros más torpes del cine se combinan todo el rato con constantes discursos políticos de fondo que subrayan la moralina de la peli: América no es ya un país sino una compañía a la que solo mueve el dinero. Para eso no hacía falta este viaje, digo yo.


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