viernes, 5 de octubre de 2012

SITGES 2012: Día 2. Mascarada


Seguramente un aficionado al fantástico más purista no estará de acuerdo conmigo pero creo que las mejores películas que han pasado en los últimos años por el festival son aquellas en las que el fantástico es una mera excusa o un elemento más para hablar de otras cosas.


Tras la decepción de El cuerpo se esperaba con ganas una nueva producción nacional, en este caso se trata de Insensibles del debutante Juan Carlos Medina y que cuenta con Álex Brendemühl como principal protagonista. Insensibles es un drama con todas las de la ley, con algún leve toque fantástico.
Tras un fatídico accidente de coche, un brillante neurocirujano es sometido a una serie de pruebas que le revelan que tiene cáncer y que necesita un trasplante de médula. Para sobrevivir, tendrá que pedir ayuda a sus padres. La respuesta de sus progenitores le revelará una historia oculta en un pasado de silencio y de misterio. En su búsqueda, el protagonista descubre que, durante la Guerra Civil, un grupo de niños nació con un extraño y desconocido mal: eran insensibles al dolor físico. 

El pasado, eso que algunos pretenden que olvidemos, es el motor de esta historia, de la obsesión del protagonista por saber la verdad. La película interesa desde el principio, está muy bien llevada, tiene momentos emocionantes y a este cronista le parece una muy buena película. No es perfecta pero tiene elementos más que interesantes.

Si el pase de prensa y de público de Insensibles ha registrado una asistencia de espectadores discreta, mucho mayor ha sido la de Holy Motors, película que su distribuidora indica que el pase de la noche había agotado las entradas desde hace días.


Léos Carax es uno de esos directores que se aman o se odian, que con pocas películas ha creado una legión de seguidores. Holy Motors recupera, entre otras cosas, a uno de los personajes que aparecían en una peli de episodios que también pasó por Sitges, Tokio!

La vida es puro teatro, todos representamos un papel… estas ideas están en el gérmen de la película, creo, porque casi nadie podrá decir con total seguridad qué nos cuenta la película. Durante casi dos horas asistimos a las nueve representaciones que un actor va desarrollando por la ciudad de París. La película es un tour de forcé del actor Denis Lavant. Tiene momentos muy destacables, una aparición brillante de Kylie Minogue, otros que parecen una tomadura de pelo y está claro que no es para todos los públicos.


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