sábado, 24 de noviembre de 2012

GOLPE DE EFECTO



Golpe de efecto podía ser una alternativa válida a Moneyball pero no lo es porque resulta una película tan discreta y tan previsible. Clint Eastwood le echa una mano a uno de sus colaboradores y se limita a actuar en un papel a su medida, un viejuno con mala leche que trabaja de ojeador para un equipo de béisbol. No se lleva muy bien con su hija y durante un viaje intentarán acercarse y evitar que el hombre pierda su empleo y sea sustituido por un ordenador.

La película une ese drama familiar con la historia del trabajador y su juicio frente a la máquina pero  lo hace de una manera muy plana, sin casi tensión dramática. Hay escenas que buscan un efecto determinado pero no acaban de conseguirlo a pesar de los esfuerzos del propio Eastwood y del talento incuestionable de Amy Adams.


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