domingo, 20 de enero de 2013

LINCOLN



¿Cómo se hace una película discursiva sobre la política y que al mismo tiempo se acerque a una figura tan enorme como la de Lincoln? No se me ocurre de qué forma se puede hacer en cine sin que el espectador se sienta abrumado por la palabra.

Spielberg lo ha hecho y a mi juicio sale airoso porque si bien la densidad de la película a veces se hace sofocante nunca pierde el interés. A pesar de su duración, de lo poco que estamos acostumbrados a ver en el cine a gente hablando con sentido, de la realización casi teatral, del desconocimiento del momento histórico, la maestría del director y el extraordinario reparto nos acaban seduciendo.

Lincoln no es solo la vida del hombre, aquí enfrentado a problemas severos, acuciado por problemas personales como la muerte de su hijo y el deterioro emocional de su mujer, es también la tarea más grande que un político puede acometer: el fin de una guerra entre hermanos. Y ese fin iba ligado a otro propósito ingente, el fin de la esclavitud. La película se ocupa de todo con precisión casi documental pero sabe ganarse al público con lo más simple, con aquello que es intemporal y que todos reconocemos: el valor de la libertad, el dolor por la pérdida de un ser querido.

La cámara de Spielberg, más intimista que nunca pero no desprovista de brillantez, se interna en lo más íntimo del hombre y del Presidente. La fuerza de Daniel Day- Lewis, el coraje de Sally Field y la honradez de Tommy Lee Jones acaban por completar una película poderosa, densa, interesante y actual. 


1 comentario:

Don Cucufato dijo...

A mí la película me ha gustado, pero doblada hay momentos donde la tensión y el drama que se ve en el rostro de los personajes es mucho mas fuerte de lo que coresponde al audio que escucho.

Tampoco es para rasgarse las vestiduras pero es que justo ocurre en las partes más emocionantes.