sábado, 16 de marzo de 2013

AMOR Y LETRAS



osh Radnor será siempre el protagonista de Cómo conocí a vuestra madre pero su segunda película le revela como un director a tener en cuenta. Como en su debut, Happythnkyoumoreplease, Radnor nos cuenta una historia sencilla, la de un joven que está más cerca de los 40 que de los 30, que vuelve a la Universidad donde estudió y allí se reencuentra con viejas sensaciones, profesores que marcaron su vida, y alguna persona que puede volver a marcarla.

La película no se contrariamente a lo que podríamos pensar una historia de amor, es más bien una historia de amor a la lectura, a las emociones que los libros nos despiertan, a los profesores que nos hicieron en algún momento ver la belleza de los libros; es también una mirada nostálgica a aquel tiempo de juventud en el que todo era posible y todo estaba por hacer, en el que de tanto en tanto nos sentíamos invencibles y llenos de vida.

La cámara de Radnor acompaña a sus personajes con cariño, les deja espacio para explicarse, para provocar la reflexión del espectador sin prisas. Su fórmula no es original pero está muy bien servida y, tan pronto nos regala un momento especial con la música clásica de protagonista, como un cómico interludio entorno a una famosa saga de novelas de vampiros.

Hacerse mayor, envejecer, ver cómo la vida nos golpea en la cara, es tal vez el auténtico tema de la película pero Radnor, más allá de optar por una nostalgia dolorosa, sabe extraer lo bueno que hay en el curso natural de la vida.

Como en su anterior película se deja acompañar por un reparto notable, desde Richard Jenkins en el papel de un profesor cascarrabias, hasta Elizabeth Olsen como una joven con alma de mujer madura que aún cree que las artes liberales pueden cambiar el mundo.


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