martes, 9 de abril de 2013

TESIS SOBRE UN HOMICIDIO


No sé por qué buena parte de la Crítica se ha dedicado a comparar esta película con El secreto de sus ojos. Más allá del protagonista y la nacionalidad poco tienen en común. Lo que ocurre es que la película suena demasiado a muchas otras historias de cine negro, a thrillers recientes, pero no seamos injustos: como otro buen montón de películas que nos llegan.

Ricardo Darín es uno de esos actores que, sentado en una silla leyendo la guía de teléfonos, resultaría interesante de ver. Maneja los silencios y las miradas de manera experta y gracias a él la típica y previsible trama se sostiene. Por el contrario, cuesta ver en Alberto Ammann a aquel actor que nos sedujo en Celda 211. Aunque es argentino su acento suena muy forzado y su actuación no convence.
A pesar de los tópicos y de ese enfrentamiento poco sorprendente entre investigador obsesionado y criminal demasiado listo, la película no está mal rodada y puede verse como un entretenimiento correcto. A Darín gracias.


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