sábado, 7 de septiembre de 2013

MUD


Un tópico recurrente al que se acude cuando no sabes qué decir es aquel de “no dejes que la realidad te estropee una buena historia”. Esto vale para casi todo, desde el relato periodístico a la crítica de cine. Y es que, demasiado a menudo, parece que los críticos son como esos alumnos que no habían podido estudiar mucho o que simplemente por vagancia se copiaban de lo que escribía el compañero de al lado. No pasaré yo por alguien libre del pecado de haber copia… digo adaptado algo que he visto o leído por ahí pero, francamente, copiar sin sentido no me parece una buena idea.

Al salir de ver Mud, nueva película del director de Take Shelter, me detuve a leer las críticas que el cine había colocado junto al póster de la película. Todas sin excepción relacionaban la historia con Mark Twain y Huckleberry Finn. Será porque hay niños y un río, digo yo. Está claro que uno siempre arrima el ascua a su sardina a la hora de hacernos comulgar con su argumento pero a veces se exagera. No encuentro en la película esa similitud, más allá de detalles cogidos por los pelos. Es como si dijéramos que una peli en la que los protas comen magdalenas está influenciada o recoge elementos de En busca del tiempo perdido de Proust.

Permitidme este comentario inicial. No es Mud una película que me inspire mucho comentario, me parece bastante tópica y reiterativa. El tema de la pérdida de la inocencia o de ese momento que cambia la existencia de un niño para siempre está ya muy visto. Aquí el elemento que rompe la monotonía de un par de chicos es un tipo extraño que se refugia en una isla buscando al amor de su vida, oportunidad para que un actor tan regulero como Matthew McConaughey haga un trabajo decente.

Me interesa mucho más Take Shelter, me hace pensar más, me parece más elaborada. No conecto ni me conmueve lo que veo en Mud.