martes, 15 de octubre de 2013

SITGES 2013. DÍA 5: Venganza


El rojo de la sangre es el color dominante en la nueva película de Nicolas Winding Refn.  Sangre que buscan los protagonistas para obtener venganza, sangre que una madre quiere ver derramada para saciar el dolor por la muerte de su hijo. Sangre que hierve al sentirse humillado. Esperaba Sitges con expectación lógica el nuevo trabajo del director de Drive tras su paso por el Festival de Cannes donde las crónicas destacan un sonoro abucheo. Pero, como suele pasar, las crónicas no siempre son acertadas.

Only God Forgives está en la línea de Drive, no entiendo el porqué de tanta sorpresa. De nuevo tenemos personajes que hablan muy poco, una realización estilizada, un empleo del sonido y la banda sonora contundente. La historia es de nuevo mínima, la muerte de un chico que mata a una chiquilla desata una oleada de violencia y venganza de consecuencias imprevisibles. Ryan Gosling encarna de nuevo al protagonista con tanta economía de gestos como acostumbra. Pero quien le roba la función es una sorprendente Kristin Scott Thomas en el papel de una madre dominante y llena de odio.
La película me fascina desde el minuto uno y no me deja hasta el final. Como en los mejores Lynch, Winding Refn me atrapa con esa manera de filmar, ese empleo de los ruidos, del sonido, que crea una sensación de amenaza continua. Tiene también la película una extraña belleza que ni siquiera pierde en los brutales estallidos de violencia.



Si Only God Forgives era esperada y comentada también lo es Gente en sitios. Una propuesta arriesgada, hecha con 4 duros pero muchos actores famosos y que escarba en lo peor de nosotros mismos, en lo absurdo de nuestra existencia. Se compone de una serie de micro historias que no siempre funcionan. Personalmente desconecto rápido de la película y solo me reengancho en alguna historia. El resultado me parece muy prescindible más allá de lo experimental de su forma y el trasfondo que se intuye.



Y aún no me había ido de ninguna peli pero esta tarde escribo esto porque he huido de L’etrange couleur des larmes de ton corps, un horror en el que suben mucho el volumen y ponen cuerpos desnudos y muchos planos detalle para ocultar su pedantería y su falta de rumbo.

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