miércoles, 28 de agosto de 2013

PARQUE JURÁSICO 3D


En un verano lleno de blockbusters basados casi exclusivamente en el ruido digital, con poca alma, ver Parque Jurásico en un cine es un bálsamo absoluto. En su día, y ha llovido mucho, la película de Spielberg sirvió para llevar un poco más allá las posibilidades que ofrecían los efectos especiales, situar a Michael Crichton como el no va más en best sellers, y confirmar que cuando se pone a Spielberg no le supera nadie como contador de historias.

Muchos años después se han decidido a recuperar esa propuesta remasterizando la película y convirtiéndola a tres dimensiones en lo que es un cuidado trabajo que funciona muy bien en pantalla. Parece como si el mismo Spielberg ya tuviera en mente esa idea pues algunas de sus escenas son perfectas para una proyección en 3D.

Más allá de que conozcamos de memoria la película, la propuesta sigue funcionando aún con ese inicio un tanto alargado, el espantoso doblaje español y la incomodidad de las gafitas de marras. Viendo Parque Jurásico de nuevo uno no pudo evitar un escalofrío al ver de nuevo la llegada a la isla o maravillarse con alguna que otra escena que en 3D luce aún mejor.


Una lástima que ninguno de los cineastas de acción actuales vea que además de la ilusión del efecto el cine debe ser alguna cosa más.

EXPEDIENTE WARREN. THE CONJURING

Desde que en 1973 El Exorcista de William Friedkin aterrorizara a los espectadores de medio mundo, el Diablo y su querencia por poseer a los humanos ha estado bien presente en el cine. Pocas han sido sin embargo las películas que han conseguido crear auténtico terror y muchas menos las que se han apartado de un esquema mil veces repetidos y han aportado algo original al habitual “el poder de Cristo te obliga”. De hecho, recuerdo una peli reciente, El exorcismo de Emily Rose, como ejemplo perfecto de un producto que quería no solo mostrar lo de siempre sino también cuestionarse el tema de la posesión.


James Wan, creador de la saga Saw, es uno de los directores actuales mejor dotados para el cine de terror y como mínimo se le reconoce el esfuerzo de ofrecer productos de calidad. Ahora, en Expediente Warren. The Conjuring se apunta al carro de las posesiones con la premisa de una historia real, la de dos investigadores que intentan ayudar en casos de presuntas posesiones. Tenemos pues a la típica familia feliz que se traslada a una nueva casa en el campo (mala idea) y descubren que no están tan solos como creen.

Wan filma de manera efectiva la historia pero a mi juicio se entretiene demasiado en tópicos hasta que llega el verdadero clímax y tampoco ofrece nada demasiado original, nada que no hayamos visto. La película a pesar de ofrecer algún que otro susto me parece inferior a la anterior Insidious que sí me provocó más de un escalofrío.

lunes, 26 de agosto de 2013

LA GUERRA DE LOS MUNDOS revive en el Festival de SITGES

Hoy se cumplen 60 años del estreno del film. Una exposición de Gas Natural Fenosa trasladará los visitantes a una vivienda americana de finales de los años 30 bajo los efectos del caos de la supuesta invasión alienígena. 

El 2013 se cumplen dos aniversarios relacionados con un clásico imprescindible de la ciencia ficción: La guerra de los mundos, novela de H. G. Wells. Por un lado, los 60 años del estreno en cines de la película, con el mismo nombre y dirigida por Byron Haskin e interpretada por Gene Barry y Ann Robinson. Por el otro, el 75 aniversario de la retransmisión radiofónica de Orson Welles. El Sitges – Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya celebrará ambas efemérides y acogerá una exposición conmemorativa. 

Patrocinada per Gas Natural Fenosa, la exposición evocará un hogar de finales de los años treinta, con el objetivo que los visitantes revivan la experiencia de cómo el terror entró y se expandió por las casas de millones de americanos, llegando a provocar el caos. La muestra incluirá efectos de sala, que, con sus espectaculares sonidos, contribuyeron sin duda a la verosimilitud de la invasión y a que los asustados americanos se sintieran los protagonistas de una historia de cine en su propio hogar. 

La exposición está comisariada por Jordi Ojeda, profesor asociado de la Universidad de Barcelona, especializado en la divulgación de la ciencia empleando las obras universales del cine, del cómic y de la literatura. La muestra estará instalada en el espacio de Gas Natural Fenosa, junto al Auditori del Hotel Meliá Sitges. La exposición incorporará también imágenes y objetos que evocarán la novela y la película. La proyección de la película en Sitges completará el homenaje a La guerra de los mundos. 

El miércoles 26 de agosto de 1953 –hace justo ahora 60 años–, se estrenó en los cines de Estados Unidos la película La guerra de los mundos, dirigida por Byron Haskin e interpretada por Gene Barry y Ann Robinson. Producida por George Pal, de Paramount, el film es todo un clásico considerado como uno de los títulos impulsores de la era del cine de ciencia ficción moderna. Tuvo un enorme éxito a nivel nacional e internacional, y lo volvió a repetir en su reestreno a finales de 1977 con motivo de su 25 aniversario. 

Los dos protagonistas del film, Gene Barry y Ann Robinson, realizaron un cameo en la nueva versión de 2005, dirigida por Steven Spielberg y protagonizada por Tom Cruise. 

La guerra de los mundos es una novela de 1898 del escritor inglés H. G. Wells, uno de los grandes autores de la literatura universal. Autor muy prolífico, fue en los primeros años como escritor de ficción (con anterioridad publicó libros y artículos de divulgación de la ciencia y de crítica literaria), en los que creó sus mejores obras de ciencia ficción: La máquina del tiempo (1895), La isla del Doctor Moreau (1896) o El hombre invisible (1897). Muy preocupado por reflexionar sobre el modelo de sociedad en el que vivía, Wells planteó sus primeros trabajos como un escenario dónde reflexionar sobre las clases sociales o el impacto del progreso de la ciencia. De hecho, siempre pensó que La guerra de los mundos no podía entenderse en otro contexto que no fuera la época y lugar en que se escribió y que no tendría éxito en el futuro.

El tiempo le quitó la razón y desde el inicio del cine hubo intentos por llevarla a la gran pantalla. Vendió los derechos a Paramount en 1924, pero la producción no se llevaría a cabo hasta principios de los años cincuenta, trasladando la historia al presente y a territorio estadounidense, en un contexto donde una nueva versión de la amenaza de la invasión planeaba en la sociedad americana del momento. 

En 1938, Orson Welles dirigió una adaptación radiofónica de La guerra de los mundos para la CBS en el Mercury Theatre, donde llevaba varios meses realizando una interpretación semanal en las que dramatizaba diferentes obras de la literatura. Previendo una falta de interés de los radioyentes, Welles encargó a su guionista, Howard Koch (que guionizó, años más tarde, entre otras obras, la película Casablanca), que adaptase la obra original a la actualidad y que sucediera en territorio americano (el azar escogió New Jersey como el lugar de la invasión).

Lo que sucedió la noche del 30 de octubre de 1938 ya es historia, de cómo el fantástico irrumpió en los hogares de los americanos que, atemorizados, crearon un efecto viral y provocaron que muchas personas encendieran la radio con la emisión del programa ya empezado (en el inicio del programa se presentaba el programa de radio como una dramatización de la obra original y al final de la hora del programa se explica de nuevo). El preludio de la fiesta de Halloween se convirtió en una pesadilla para miles de americanos que creyeron de verdad en la invasión alienígena, colapsando las centralitas de la policía y de los periódicos. Es el paradigma de la influencia de los medios de comunicación, tanto en la propagación del miedo, como en la explotación de la noticia, reconocido hoy en día como una noticia exagerada en los titulares de la época, formando parte de la leyenda americana.

domingo, 18 de agosto de 2013

RED 2

Si el primer Red sorprendía por su sentido del humor y por unas escenas de acción más que competentes, esta continuación llama la atención por lo contrario. No tiene ninguna gracia y las escenas son rutinarias, incluida la habitual persecución por la calles de París. Bruce Willis y John Malkovich hacen lo que pueden pero con poca convicción. Helen Mirren pasa por allí como quien no quiere la cosa y el único que destaca es Anthony Hopkins, sabedor tal vez del despropósito en el que participa. La película es aburrida hasta decir basta.


ELYSIUM

El primer largo de Neil Blomkamp, District 9,  dejaba claras dos cosas: el tipo sabía rodar realmente bien y su película tenía un componente social interesante extrapolable sin dificultad al momento actual. Aunque no sea tan fan de esta película como algunos, sí encuentro reseñables estos dos aspectos y la puesta en escena y efectos visuales que el director mostraba. De aquella peli me quedo también con la presencia del actor Sharlto Copley, al que vimos después como Murdock en la nueva versión de El Equipo A.



Cuatro años después Blomkamp mantiene esos elementos en Elysium, una propuesta tal vez demasiado ambiciosa que tiene en Matt Damon la figura del héroe a su pesar, a Jodie Foster como una especie de Jack Nicholson en Algunos hombres buenos (se desayunaba con unos cuantos cubanos apuntándole, ya sabéis) y a Sharlto Copley como un villano de métodos expeditivos y habla peculiar en su versión original.

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La película comienza muy bien y tiene un nivel de entretenimiento disfrutable hasta su mitad que, a mi juicio, decae un poco y se convierte al algo ya visto. Es una lástima que ese elemento social, el de los mundos de ricos y pobres enfrentados, no se explore un poco más pero se agradece que en persecuciones, peleas y tiroteos varios se busque un elemento novedoso que hace atractivo lo más vulgar de la película.

GUERRA MUNDIAL Z

¿Existe todavía algo que nos sorprenda de las historias de muertos vivientes? Pues algo así supongo que buscaba Max Brooks en su novela Guerra Mundial Z, contar de otra forma, como su fuera una especie de relato periodístico con múltiples puntos de vista, la historia de una invasión zombie capaz de diezmar a toda la población del planeta. Ha llovido mucho desde La noche de los muertos vivientes y hemos visto de todo en cómics, TV y cine. Incluso zombies enamorados.

 

Hollywood utiliza el pretexto y la base de la novela de manera muy tangencial en la nueva película de Brad Pitt que dirige Marc Foster, director que parece haberle cogido el gustillo a rodar películas de acción. Lejos quedan películas extraordinarias como Cometas en el cielo o Descubriendo Nunca Jamás. Guerra Mundial Z sabe que no cuenta nada nuevo y que del libro solo coge apenas el título pero va al grano desde el principio y aún es capaz de añadir algún elemento diferenciador en el imaginario zombie.



Se agradece que la peli nos busque demasiadas coartadas sentimentales y se lance a un espectáculo visualmente irreprochable. Reconozco que un servidor no había visto escenas tan espectaculares (todas las escenas de masas) en una pantalla de cine desde hacía mucho tiempo y están servidas con una claridad inusitada que otorgan a este entretenimiento un plus de calidad.


LA MEJOR OFERTA

Es difícil que algún amante del cine fuese inmune a la película que sitúo al director italiano Giuseppe Tornatore en el primer plano de la actualidad cinematográfica. Con Cinema Paradiso el director y guionista se llevó un Oscar y un Globo de Oro gracias al relato conmovedor de la amistad entre un niño y un viejo proyeccionista. La parte final creo que no dejó un ojo seco de lágrimas en todo el mundo.
Esa película hizo que cada nueva propuesta del italiano fuera recibida con cierta expectación por el público pero no siempre la calidad de las películas iba pareja al reconocimiento que su director obtuvo. 



Personalmente guardo muy buen recuerdo de uno de sus trabajos menos vistos La leyenda del pianista en el océano pero reconozco que no he seguido la carrera de Tornatore al completo y por ello no se bien qué esperar cuando voy a ver La mejor oferta.



Y me encuentro primero con uno de esos protagonistas que se quedan en la memoria: Virgil Oldman. Es un amante del arte, agente de subastas, solitario empedernido y amante de las mujeres a su manera. Posee una colección de arte envidiable y sus pocos ratos de ocio los comparte con un amigo con el que disfruta ideando cachivaches. Un buen día, como en todo buen relato de cine negro, se cruza en su vida una mujer, una suerte de femme fatale quebradiza y misteriosa. Y a partir de ahí la vida de Virgil ya no será la misma.

El arte, lo real y lo falso, el amor, la amistad, son algunos de los temas que la película abarca con gusto y estilo, sin que el ritmo decaiga. Tornatore utiliza todos los trucos, alguno se ve venir,  para mantener al espectador interesado pero el más importante de esos trucos es sin duda el trabajo extraordinario de Geoffrey Rush, uno de esos actores que hacen creíble cualquier personaje y la complicidad de Ennio Morricone en la banda sonora.