lunes, 20 de enero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET


Dice el protagonista, en un momento de la extraordinaria película de Martin Scorsese, que ha sido pobre y ha sido rico y prefiere mil veces ser rico. Seguramente muchos de nosotros firmaríamos esto. El límite está en ver qué seríamos capaces de hacer para conseguir dinero y cuándo diríamos basta. Jordan Belfort se aprovecha de un sistema corrupto para ganar más y más dinero sin importarle las consecuencias. Solo le importa tener más y más dinero.

Todo esto y mucho más, como el origen de esta puñetera crisis, las actitudes de bancos y corporaciones movidas únicamente por su propio beneficio, es lo que Scorsese muestra en esta frenética película. Pero no juzga. Con lo que nos cuenta ya puede el espectador formarse su opinión confrontando al personaje de Dicaprio con el agente del FBI que le persigue. Pero más allá de este tema, Scorsese se centra casi exclusivamente en la sed de dinero de Belfort y sus ocurrencias para gastar cuanto más dinero mejor en una espiral de sexo, fiestas y drogas.

El Maestro Scorsese nos sumerge en la acción sin pausa y mantiene un ritmo tan endiablado que uno rápidamente recuerda a obras magnas como Uno de los nuestros o Casino. De hecho es fácil reconocer situaciones, diálogos, de aquellas películas en por ejemplo la relación entre DiCaprio y Jonah Hill, tan parecidos a DeNiro y Pesci, por ejemplo. Tiene la película secuencias antológicas de montaje, música; tiene también momentos espectaculares por culpa de un señor actor llamado Leonardo Dicaprio que ofrece un recital en un papel que se prestaba a pasarse y que él consigue sacar adelante con solvencia. A su lado justo es reconocer el trabajo de Jonah Hill, muy bien en su papel.

Nos gusta que Scorsese se mueva en otros terrenos pero cuando trata este tipo de historias la verdad es que el resultado es tan excelente que solo querríamos que hiciera siempre esto. Cine con mayúsculas.

1 comentario:

Andrés dijo...

¿Que opina de la duración? A mi no se me hizo larga ni mucho menos pero al salir del cine sí que oía comentarios del tipo "muy bien, pero le sobraba una hora larga"