sábado, 26 de julio de 2014

Crónicas desde la tumbona 1

Es un tópico pero no deja de ser cierto: anda que no tardan en llegar las vacaciones y qué rápido se van. Y, si uno tiene la suerte de disfrutar en tierras menorquinas y en parajes como el de la foto, la vuelta a la rutina y a las obligaciones es aún más traumática.


Este tiempo de vacaciones me ha servido también para empezar a pensar en qué haremos la temporada que viene y no he llegado a muchas conclusiones así que lo dejaremos para mi yo del futuro. Comprended que decidir a qué playa vas a ir ese día o dónde te echarás la siesta deja a mi cerebro con poca capacidad de tomar una sabia decisión.

Y el cine de verano tampoco ayuda demasiado a soportar el calor veraniego que sofoca la ciudad. La oferta parece que se diluye aún más que el resto del año y los pocos blockbuster que se anuncian no me despiertan demasiado interés así que corro a refugiarme en las series y buscar un sustituto a las aventuras de Jack Bauer en Londres.

Han vuelto Masters of Sex y Utopía, lo cual es una buena noticia. Además se pueden disfrutar sin sentirse mal por acudir a las webs que todos sabemos, en el Yomvi del Plus las tenéis en versión original subtitulada. De momento las segundas temporadas están poco más que arrancando y no me han gustado demasiado. Es pronto, poco a poco seguro que tanto la una como la otra nos ofrecerán buenos momentos. Por cierto, imprescindible ver Utopía en una buena pantalla. El tratamiento del sonido y del color en esta serie me sigue pareciendo brillante.

Veo con interés otras series recién llegadas y espero darles una oportunidad. No se si la merece The leftlovers después del peñazo de su primer capítulo. Sin embargo una serie con Halle Berry (Extant)  y otra con Guillermo del Toro (The Strain) prometen, a ver si no defraudan las expectativas.


Pero como no solo de series vive el hombre, en el cine me acerco a ver los monetes, y especialmente a César/Andy Serkis en El Amanecer del Planeta de los Simios. La primera recuerdo que me entretuvo bastante y me hizo pensar en algunas cosas, lo cual está bien siempre pero en productos que a priori son solo de evasión aún lo valoro más. Por encima de todo me gustó la creación del protagonista, el simio César, por su imagen y por el trabajo de Andy Serkis.

La continuación es eso que llamamos un entretenimiento bien hecho, que no molesta, tiene la acción justa, personajes que se intenta no sean meros arquetipos pero no deja de ser un western al que tal vez le falta algo de brillantez. Serkis y los monetes vuelven a estar magníficos, bastante más que sus compañeros humanos, y el director Matt Reeves maneja los distintos elementos de la trama con solvencia.


Aún sorprendido de cómo la realidad supera a la ficción y de la pinta de Nic Cage en el malogrado Superman de Burton, de los lamentos de algunos porque la gente no va a ver sus películas y de lo miserables que llegan a ser nuestros políticos, me parece una buena idea que mi próxima visita al cine sea para ver Short Term 12 (Las vidas de Grace).

Reconozco que su distribuidora nos lo ha puesto muy fácil para verla pero es que además la peli resulta una pequeña joya. Estamos ante un típico producto de cine independiente. No reconozco a sus actores y tal vez por eso resultan más creíbles. La protagonista está magnífica, se llama Brie Larson. La hemos visto en alguna serie como United States of Tara o Community y salía en Don Jon y la veremos (o no) en Infiltrados en la Universidad.

La película nos cuenta las peripecias de los cuidadores de un centro de reclusión de menores con problemas familiares de todo tipo. Ya desde el principio ves que aunque haya un poquito de sentido del humor en la propuesta las historias de los chavales se nos mostrarán con dureza. Y así sucede. Te encoge el corazón ver cómo se puede causar tanto mal a un niño o a un adolescente y cómo ese mal le enturbiará toda la vida. La protagonista tiene que darles un apoyo pero al mismo tiempo lidiar con su propia situación.



Desde el principio te atrapa y te conmueve, Las vidas de Grace es una peli sin duda a descubrir y aunque dura también es esperanzadora.

Dejo aquí mi primera crónica estival. Creo que en la próxima os contaré qué tal Los Miserables en Barcelona. Sed buenos, id al cine y no dejéis de seguirnos en Facebook y Twitter.

1 comentario:

Fercatodic dijo...

Lo primero, eres muy malvado al darnos envidia con las playas menorquinas, sobre todo si eres un madrileño rodeado de tierra como yo. De lo que nombras me temo que sólo he visto Las Vidas de Grace y estoy totalmente de acuerdo contigo: una maravillosa historia que a pesar de su dureza (real como la vida misma), deja una ventana abierta a la esperanza. Se agradecen películas así. Esperamos impacientes la nueva temporada, con o sin sillas ;-)