viernes, 3 de octubre de 2014

SITGES 2014: DÍA 1

Sitges nos ha recibido como los últimos años con un buen sol y mucho calor, elementos que hemos sufrido disciplinadamente la prensa gracias a una organización, digamos peculiar, de las colas de acceso a la sala. Empieza un festival que esperemos destaque por su calidad y no por su cantidad, cosa que uno sospecha que es la principal apuesta de la organización: ofrecer cuantas más películas mejor.


El festival vivirá en pocas horas su inauguración por todo lo alto con la nueva película, y esperemos que la última, de la saga [REC]. Jaume Balagueró, en su día un director que revolucionó el cine de género nacional, ha olvidado a mi juicio sus señas de identidad y se limita a servir un espectáculo tan rutinario como decepcionante en [REC]4. Además de cargarse buena parte delos planteamientos más interesantes de la génesis de la saga, Balagueró parece haberse contagiado de los peores modos del cine de acción. Las escenas de acción están tan mal filmadas que dan vergüenza ajena, tan de cerca y de forma tan confusa (cuando veáis la película ya os daréis cuenta que no lo digo por decir) que provocan una desconexión total.
Otro punto negativo de la propuesta es su reparto. Si Manuela Velasco estaba mal en el primer [REC], por exagerada y poco creíble, aquí es aún peor limitándose a un surtido de gritos sin sentido. Pero es que aún más malo es el trabajo del resto del reparto, más que interpretar parece que leen sus líneas con el mismo entusiasmo que pondrían en leer la guía telefónica. La película tampoco contiene momentos de gran tensión o terror, es tan previsible como cualquier copia de Alien o Resident Evil que correo por esos mundillos del cine.


Después de esta decepción, me basta un minuto de The babadook para darme cuenta que esta película sí vale la pena. La historia de una mujer que pierde a su marido en un accidente y que se ve obligada a llevar su pena junto a su hijo pequeño, ofrece a la directora Jennifer Kent la posibilidad de jugar con un tema tan manido como el de los terrores infantiles. Pero lo hace uniendo esa leyenda del monstruo que se oculta en los armarios a la trayectoria emocional de la madre protagonista. Poco a poco la película se va haciendo más turbia y acaba proporcionando más de un disfrutable escalofrío. Si bien no lo hace de forma demasiado original sí utiliza de manera adecuada las armas del género.



Sitges vive hoy en su primer día una de las experiencias cinematográficas más surrealistas que un servidor recuerda con el pase de Under the skin. Desde 2004 con Reencarnación (también vista en Sitges) que Jonathan Glazer, su director, no se ponía detrás de las cámaras. Y no lo ha hecho para nada. Ofrece un extraño e hipnótico viaje que sigue a una misteriosa mujer en su periplo por una suerte de mundo fantasmagórico en su búsqueda de quién sabe qué. Su inicio descoloca, su desarrollo atrapa con su atmosfera, música, ausencia de diálogos pero especialmente por la presencia de una Scarlett Johanssoon que demuestra que puede llevar el peso de una película con muy pocos elementos. Más allá del revuelo causado hace meses, Under the skin es más que la película donde la Johansson sale desnuda, es una estimulante propuesta, no apta para todos los paladares, y que peca de duración alargada.


Esta primera jornada del festival acaba para mí lamentando no haber podido asistir a la rueda de prensa de Roland Emmerich. Seguro que ha dejado más de una muestra de la sabiduría cinematográfica que le ha hecho merecedor de uno de los premios del festival.


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