jueves, 9 de octubre de 2014

SITGES 2014: Día 6 y 7

Las noticias, aún por confirmar oficialmente, que el Festival de Sitges cambiará de rumbo en una próxima edición son como un bálsamo para mi cerebro, harto de ver tanta medianía disfrazada de supuesta transgresión y de escuchar debates estériles sobre el nuevo y el viejo periodismo. Mientras esperamos la llegada de Antonio Banderas, la única estrella con verdadero tirón mediático que ha pasado por aquí, os cuento qué he visto (o padecido) los dos últimos días.

Annabelle es una suerte de spin-off de Expediente Warren centrado en la muñeca pepona esa que daba mucho miedito. Lo que ocurre es que la peli, que no pasa de correcta, da mucho menos miedo que el trocito dedicado a la muñeca que vimos en Expediente Warren. O sea, Annabelle es una más de sustos de manual. Tenemos silencio, quitamos la música y ¡ale! golpe de orquesta y susto. Todo lo demás es igual de predecible. No da miedo. Por más que muchos se empeñen en ver clasicismo la película es perfectamente prescindible aunque al menos no da vergüenza ajena.

Richard Ayoade, además de ser un actor conocido por la serie Los informáticos, es también director de cine y autor de películas como Submarine. Presenta ahora The double una adaptación de la novela de Dostoevsky con Jesse Eisenberg y Mia Wasikowska. Nos situamos en un mundo gris, en una oficina aún más siniestra y con un protagonista que parece atrapado en una vida sin futuro. Hasta que se presenta en la oficina un tipo igualito a él pero más lanzado y que conecta con sus compañeros. El tipo intentará que este doble le ayuda en su relación precaria con una chica del trabajo. La película destaca por su ambientación, el uso de la música y el trabajo de sus actores. Lamentablemente se viene un poco abajo hacia la mitad y se hace un poco cansina. De todas formas resulta curiosa de ver.



Alexandre Bustillo y Julien Maury gozan de cierta fama gracias a À l'interieur y Livide. Presentan ahora su nuevo trabajo, Aux yeux des vivants, un homenaje, dicen, al cine de los 80. En este caso la trama es un cruce entre Los Goonies o Cuenta Conmigo y las películas de Viernes 13 o La matanza de Texas. No es que sea una maravilla de peli pero se acaba hundiendo cuando los directores parece que quieren hacerse notar y orquestan una orgía de sangre que no es necesaria. Es como si supieran que esas escenas sobran pero las pusieran para satisfacer al aficionado tipo Sitges. 

Un poco de eso le ocurre a Over your dead body, que hemos visto hoy. Takashi Miike es otro de esos fenómenos que se me escapan. Cierto que he visto alguna película suya que me ha gustado pero en general me deja bastante indiferente o directamente me molesta. En la peli de hoy mezcla el ensayo de una obra teatral con las vida real de los actores. Pero de repente se lanza a presentar escenas sangrientas que a mi juicio no son nada necesarias. Si hasta entonces la peli era aburrida a matar a partir de ahí es insoportable.

Otro fenómenos reciente es el de Relatos salvajes, Esta peli argentina gusta mucho y no me explico bien por qué. Cuenta diferentes historias un poco en la línea de lo que le pasaba a Michael Douglas en Un día de furia, retrato de una sociedad cada vez más enferma y corrupta. La película resulta irregular y acaba dejando sensación de insustancial, ni siquiera su reparto la hace grande. De todas formas, es una propuesta entretenida y por supuesto destacable dentro de lo que se está viendo aquí.

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